APOCALIPSIS FAMILIAS ALREDEDOR DE ESTADOS UNIDOS PREPARÁNDOSE JUICIO FINAL

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Cinco claves para entender Apocalipsis

Su mensaje es positivo. Quienes sirven a Dios no tienen por qué tenerle miedo. Aunque muchas personas relacionan la palabra apocalipsis con un gran cataclismo, este libro dice —tanto al principio como al final— que quienes lo lean, lo comprendan y actúen en conformidad con él serán felices (Revelación 1:3; 22:7).
Hay numerosos pasajes y expresiones que no deben entenderse al pie de la letra porque son “señales” o símbolos (Revelación 1:1).
Muchos de los personajes y aspectos principales de este libro aparecen en otras partes de la Biblia:
Jehová: “el Dios verdadero en los cielos” y el Creador de todas las cosas (Deuteronomio 4:39; Salmo 103:19; Revelación 4:11; 15:3).
Jesucristo: “el Cordero de Dios” (Juan 1:29; Revelación 5:6; 14:1).
Satanás: el Diablo, el mayor enemigo de Dios (Génesis 3:14, 15; Juan 8:44; Revelación 12:9).
Babilonia la Grande: enemiga de Jehová y de su pueblo, y cuna de mentiras religiosas, tal como lo fue la antigua ciudad de Babilonia, o Babel (Génesis 11:2-9; Isaías 13:1, 11; Revelación 17:4-6; 18:4, 20).
“El mar”: el conjunto de seres humanos alejados de Dios (Isaías 57:20; Revelación 13:1; 21:1).
Componentes del antiguo tabernáculo en el que se adoraba a Dios: el arca del pacto, el mar vítreo (una fuente para lavarse), las lámparas, el incienso y el altar de sacrificios (Éxodo 25:10, 17, 18; 40:24-32; Revelación 4:5, 6; 5:8; 8:3; 11:19).
Bestias salvajes: gobiernos humanos (Daniel 7:1-8, 17-26; Revelación 13:2, 11; 17:3).
Números con un valor simbólico (Revelación 1:20; 8:13; 13:18; 21:16).
Las visiones se cumplen durante “el día del Señor”, el cual empezó en 1914 (Revelación 1:10). En ese año fue establecido el Reino de Dios con Jesús como rey. Por lo tanto, se espera que gran parte de las profecías de Apocalipsis se cumplan en nuestros días.
Para comprender este libro, así como el resto de la Biblia, es imprescindible pedirle sabiduría a Dios y buscar la ayuda de quienes entienden su mensaje (Hechos 8:26-39; Santiago 1:5).

 

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